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Cinco años de Don Quijote

Este blog, como su nombre indica, es el registro de un periplo personal, una bitácora.

Hace cinco años comencé una etapa diferente en mi vida, y me planteé llevar un registro. Precisamente porque se trata de un camino, todas las opiniones que vierto son provisionales, un intento de comprender y recapitular. También es un experimento literario. Algunas de las personas a las que me refiero son reales. Otras son en realidad una mezcla de referentes, de varias personas distintas que me permiten crear un arquetipo con el que dialogar. Es un poco como Pirandello y Unamuno.

Con ese velo puedo reconstruir mis momentos emocionales, aquello que me ha inspirado y preocupado durante estos cinco años y ponerlos en perspectiva. Creo que ha sido una experiencia muy bella, y la dejo aquí para disfrute de todos.

Hasta siempre.


miércoles, enero 14, 2009

Harmattan

Antes que nada, decirle a mi Boadicea particular que no le pasa nada a mi alemán, no hay ningún error, simplemente contenido elidido y ortografía pre-neue Rechtschreibung. Manías mías. Te contesto con mucha alegría en la entrada original.

El título, que seguramente la interpelada más arriba también conoce, hace referencia a un poemario de Leopold Sédar Senghor, que leí con cierto entusiasmo hace años, pero que con el paso del tiempo me resulta cada vez más tópico e irrelevante. Una suerte de obra circunstancial que ha adquirido notoriedad por temas extraliterarios.

Tener un blog te da la ventaja de que puedes dejar constancia de la capacidad en el ejercicio de la prognosis. Así uno no pasa por ingenuo, no es ese mi pecado. Los días de frío son muy duros, y se mezclan con una densa oscuridad. Hace tiempo que me llegó el barrunto y diseccioné perfectamente el cuerpo del asunto. Pero una mirada lo suficientemente atenta no puede soslayar el hecho de que existen débiles signos de que van a remitir, aun cuando me encuentro en el momento que más arrecian. Pero ya he pasado muchos inviernos, y he sorteado caminos con nieve hasta la rodilla.

Soy un hombre libre de corazón, y deseo que los demás también gocen de esta condición, aun cuando eso signifique una exquisita atención y un doloroso dominio de la naturaleza propia. Y lo peor, obrar en auxilio de quienes aún no están duchos en este arte. A veces encontrar respuestas sobre cómo actuar requiere de curiosas piruetas e indagaciones en cómo otros han resuelto los problemas acuciantes y concretos. Hipócrates decía aquello de que la vida es corta, pero el arte es luengo.Se trata, en una palabra, de no subestimar la experiencia de los que nos precedieron.

Aún quedan muchos días gélidos, pero la semilla está en el surco, y se anuncia buen año. Cabe ahora ser pacientes y saber que nada puede hacerse hasta que brote, sólo sentarse a la lumbre y vivir de lo ahorrado en otras cosechas. Llegará el momento de decir aquello de:

Écoutez, jeunes filles, le chant de la sève qui monte à vos gorges debout.


A lo que se cultiva con amor y honestidad, no le puede alcanzar la helada ni tumbar el viento del Harmattan, de modo que cuando me llega un correo bajo el título de "Ponerse las pilas", yo sólo veo que por fin, tenía lo que deseaba: trabajar bajo presión.

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