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Cinco años de Don Quijote

Este blog, como su nombre indica, es el registro de un periplo personal, una bitácora.

Hace cinco años comencé una etapa diferente en mi vida, y me planteé llevar un registro. Precisamente porque se trata de un camino, todas las opiniones que vierto son provisionales, un intento de comprender y recapitular. También es un experimento literario. Algunas de las personas a las que me refiero son reales. Otras son en realidad una mezcla de referentes, de varias personas distintas que me permiten crear un arquetipo con el que dialogar. Es un poco como Pirandello y Unamuno.

Con ese velo puedo reconstruir mis momentos emocionales, aquello que me ha inspirado y preocupado durante estos cinco años y ponerlos en perspectiva. Creo que ha sido una experiencia muy bella, y la dejo aquí para disfrute de todos.

Hasta siempre.


martes, octubre 14, 2008

La serenidad


No puedes detener a los jinetes
que se acercan vacíos y te rompen las puertas.
Van a venir. Ya están. Ya están tocando.
Ya están diciendo abran la puerta y ya la están rompiendo.
Alguien dijo: debe ser así.
Hemos hecho las puertas
que llaman a los jinetes.

Frank Abel Dopico.




Frank es uno de los mejores poetas cubanos de la generación de los 80. Tuve el inmenso placer de conocerle hace dos años y pasar unas cuantas noches con Él entre rapsodias y ron. Ayer conocí a un doctorando que estaba haciendo una tesis sobre Él y otros poetas de su generación. Hablamos de ese particular estado mental que es la redacción de una tesis. Y de repente me apeteció volver a visitar a Frank. Tal vez deba llevar una guitarra. Tal vez me convenza de que no es cierto aquello de Hölderlin de que lo hermoso no es más que el comienzo de lo terrible. Tal vez una leve ala que antaño me cubrió descienda desde Georg-August y me susurre: "per això, malgrat la boira, cal caminar". Tal vez me llegue una carta, me la entregue un cartero con ojos de gitano, alargando la mano mientras lo comprendo: serenidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Rescatando un poema ligado a tu comentario:
Raul de Carvalho


Vem, serenidade!
Vem cobrir a longa
fadiga dos homens,
este antigo desejo de nunca ser feliz
a não ser pela dupla humidade das bocas.

Vem, serenidade!
faz com que os beijos cheguem à altura dos ombros
e com que os ombros subam à altura dos lábios,
faz com que os lábios cheguem à altura dos beijos.

Gustavocarra dijo...

Llevo varios minutos con la boca abierta. Imagíname: estoy sacudiendo la cabeza lentamente, con los ojos pesados de melancolía: ciertamente has acertado con la referencia literaria subyacente a la entrada. Y ya que me has revelado, me importa un carajo continuar: me inspiró una película de Manoel de Oliveira que vi hace poco en Madrid. Inmediatamente pensé en el poema de Raul de Carvalho. Incluso creo que llegamos a leer juntos este poema ¿puede ser? Es increíble la memoria que guardas de mi. Me emociona.

¿Ves? No quiero tener más miedo. Ya he pasado todo el miedo del mundo. Por eso actúo sin artes, sin dobleces. Y ya he vencido: porque tengo memoria. Porque recuerdo cada rasgo, cada inflexión de voz, cara tiro del pelo, cada velocidad del pensamiento. Ya lo tengo todo, y solo me queda poner la cara de infinita serenidad de Goran Bregovich tras una guerra devastadora.

La gente debería tener más largas conversaciones nocturnas hasta el agotamiento.