Esta persona es divertida y carismática, de modo que es fácil ser absorbido una y otra vez dándole el beneficio de la duda. Ella siempre tiene un truco para hacerse perdonar mientras sigue menospreciando a las personas.A lo largo de los años he decidido que es esencialmente manipulativa, hambrienta de poder, deshonesta y falta de ética con respecto a las reglas del juego. Ella es alguien en quien no se puede confiar en ninguna situación. Pone a las personas en situaciones en las que se sienten como que se van a enfrentar las unas con las otras, y lo hace no por el bien común, sino simplemente por sus propios intereses.
Testimonio anónimo en un estudio de psicología industrial.
Es muy difícil detectar personalidades tóxicas. Con frecuencia saben conmutar sus rasgos tóxicos cuando les interesa. Pero en términos generales podríamos clasificar tres tipos de estas personalidades:
1.- Avergonzadores: Recurren a la humillación, al sarcasmo, la práctica del "potshot" (críticas no matizadas a personas con poca asertividad) y la contínua señalación de errores. El resultado es que las víctimas dejan de colaborar por la carga de vergüenza y miedo que sufren.
2.- Hostilidad pasiva. Para mi, la forma más problemática y frecuente. Muestran una desconfianza patológica e injustificada, para lo cual suelen emplear argumentos contradictorios o no empleándolos en absoluto, por ejemplo, justificándolos en su personalidad, al tiempo que rehúsan cualquier análisis sobre la misma.
Son territorialistas (buscan pequeños grupos, o "micromanaging") en cuanto a sus amistades, grupos de trabajo o intereses y encajan muy mal las opiniones contrarias manifestadas de forma cortés, viendo siempre intereses ocultos detrás de ellas.
Son difíciles de descubrir, pero una pista es que deshacen los acuerdos o decisiones, o bien te hacen sentir culpable por las decisiones que ellos han tomado.
3.- Saboteadores: Disponen la fuerza de trabajo en tareas no productivas o disruptivas. Cuando se les pide colaboración, o concrección, desaparecen.
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Que nadie se sienta precipitadamente identificado. Todos tenemos momentos en que estamos confusos o disgustados con otros o con la comunidad. Sin embargo, algunas personas condicionan gravemente la dinámica comunitaria. Someten a los demás al miedo y a la sensación de una contínua evaluación. Las personas con las que debes relacionarte y el tono que debes emplear se convierte en una obsesión. Hacen que algunas personas queden marcadas. Lo que es normal, deja de serlo.
Basta preguntarse ¿me comportaría igual si esta persona no hubiera aparecido en mi vida?
Una última pista: curiosamente, las personas tóxicas abusan de la palabra "paternalismo", y suele ser porque alguien se lo ha reprochado anteriormente. Es muy habitual, como parte de su conducta manipulativa, que clonen las acusaciones, es decir, que te vuelvan a acusar de lo mismo que tu les has acusado.
Pero desentrañemos que hay detras de la acusación de "paternalismo": sencillamente la negativa a ceder, la vergüenza ante la idea de que otros, por miedo, empleen estrategias comunicativas, la negativa a reconocer, ante el uso de una crítica matizada, de que su forma de criticar es agresiva y errónea. Lo cierto es que cuando se les manifiesta una crítica en tono severo y firme, tampoco les gusta.
La hostilidad ante la palabra "paternalismo" también refleja una visión negativa del entorno familiar, seguramente por malas experiencias en la infancia.
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Personalmente he visto cómo este tipo de conductas minan y condicionan profundamente la dinámica comunitaria de wikipedia en español: No es normal que nuestro capítulo vaya a ser el número 40 detrás de Macedonia y Filipinas. No es normal que la gente tiemble ante una propuesta de innovación y que piense que más vale lo malo conocido. No es normal que esté tan condicionada y dividida en facciones.
Por mi parte he plantado férreamente cara ante estas formas de violencia, y he puesto los límites clarísimos ante quien la ejerce: No toleraré ni tolero que se humille a nadie. No toleraré ni tolero que me hagan pasar falsamente por rival de nadie, ya sea ideológico o sentimental. Y no tolero que me comparen con nadie.



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